DoorDash completó la mayor operación de fusión en el sector de reparto a domicilio al anunciar la compra de Instacart por 17.000 millones de dólares. La transacción se estructura como un intercambio de acciones y genera un grupo con presencia dominante en más de treinta mercados urbanos de Estados Unidos, Canadá y Australia.

La combinación de ambas plataformas permite a DoorDash controlar toda la cadena de valor del comercio electrónico de proximidad: desde la compra en supermercados hasta la entrega en el hogar del consumidor. Los analistas estiman que la nueva entidad controlará más del 60 por ciento del mercado de delivery de groceries en Estados Unidos.

En América Latina, donde Instacart no tiene presencia directa pero DoorDash opera en México y Brasil, la operación genera interrogantes sobre estrategias de expansión futura. Históricamente, DoorDash ha utilizado adquisiciones como plataforma de entrada en nuevos mercados, lo que podría anticipar movimientos en la región.

Las autoridades de competencia de Estados Unidos han anunciado que revisarán la operación por su potencial impacto en la competencia del mercado de delivery. Mientras tanto, los trabajadores de reparto de ambas plataformas expresan preocupación por la concentración del sector y sus efectos sobre salarios y condiciones laborales.