El sector de la fusión nuclear comercial está ensayando un modelo de financiación que podría cambiar las reglas del juego para las tecnologías profundas. Startups como Commonwealth Fusion Systems, Helion Energy y TAE Technologies han mantenido negociaciones parallelas con el Departamento de Energía de Estados Unidos para recibir subsidios a cambio de participaciones en su capital.
El enfoque busca diferenciarse del modelo tradicional de contratos de investigación, donde el gobierno financia el desarrollo pero no participa en el éxito comercial de la empresa. Según los proponentes, entregar acciones al Estado alinea los incentivos: si la tecnología funciona, el contribuyente se beneficia; si fracasa, el riesgo se distribuye entre el sector público y el privado.
Commonwealth Fusion Systems, spin-out del MIT, ha sido la más explícita en sus conversaciones con Washington. La empresa, que ha recaudado más de dos mil millones de dólares en capital privado, habría ofrecido al gobierno un porcentaje significativo de su capital a cambio de un compromiso de compra de energía a largo plazo que respalde sus bonos corporativos.
El modelo recuerda al programa Apollo de los años sesenta, donde el gobierno asumió riesgos que el sector privado no podía o no quería tomar. Algunos inversores de capital riesgo han recibido con cautela la propuesta, preocupados de que la participación estatal implique regulación adicional o limitaciones en la toma de decisiones ejecutivas.
El Chasqui
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