Un estudio realizado con 575 trabajadores de empresas en Bogotá, Medellín y Cali encontró que el 63% de las compañías consultadas ya utiliza herramientas de inteligencia artificial en sus operaciones diarias. Sin embargo, el mismo estudio revela que la mayoría de estas empresas no cuenta con políticas internas que regulen el uso de estas tecnologías, ni programas de capacitación para sus empleados.

La investigación muestra que la inteligencia artificial está penetrando en las empresas latinoamericanas de forma desordenada, sin el acompañamiento de gobierno corporativo que exigirían tecnologías de similar impacto. Los empleados utilizan herramientas como ChatGPT, Claude y Gemini para redactar documentos, analizar datos y tomar decisiones sin que existan lineamientos sobre qué información puede compartirse con estos sistemas.

Los investigadores señalan que esta situación genera riesgos concretos. Los datos de clientes, estrategias comerciales y otra información sensible pueden terminar en los servidores de empresas de IA cuyos términos de servicio no siempre garantizan la privacidad. Además, las decisiones basadas en outputs de modelos de lenguaje sin supervisión humana pueden propagar sesgos algorítmicos sin que nadie lo detecte.

El caso colombiano refleja una tendencia regional más amplia. En México, Brasil e Argentina, la adopción de IA avanza más rápido que la capacidad regulatoria de los gobiernos para establecer marcos de uso responsable. Los expertos sugieren que las empresas deberían adoptar códigos internos de conducta tecnológica mientras los reguladores definen estándares más amplios.