La conectividad se ha convertido en un componente imprescindible de las operaciones militares en América Latina. A las tareas tradicionales de vigilancia territorial se suman ahora capacidades de ciberdefensa, inteligencia electrónica y despliegue de sistemas no tripulados. Un informe de Motorola Solutions sobre defensa regional documenta más de 1.200 intentos de ciberataque por segundo contra infraestructuras críticas en la región.
La situación adquiere dimensiones especiales en países con territorios extensos y geográficamente complejos. Las operaciones en la Amazonia plantean desafíos singulares de comunicación militar, donde la cobertura satelital es irregular y la densidad de la selva dificulta el despliegue de redes convencionales.
Cuatro capacidades definidas por el documento resultan clave para mantener las comunicaciones en operaciones militares modernas: resiliencia de las redes ante interrupciones, cifrado de las comunicaciones tácticas, integración de sensores y drones en tiempo real, y capacidad de interoperabilidad entre ramas de las fuerzas armadas.
El impacto de estas inversiones se proyecta más allá de lo puramente castrense. La modernización tecnológica de los ejércitos latinoamericanos genera demanda de servicios de empresas locales de tecnología y telecomunicaciones, y impulsa el desarrollo de capacidades de ciberseguridad que terminan beneficiando al sector privado.
El Chasqui
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