Los usuarios de Linux se enfrentan a una segunda vulnerabilidad severa en lo que va de mes, un período en el que los defensores de la seguridad informática han visto cómo amenazas graves han vuelto a poner en jaque a los servidores de medio mundo.
El nuevo fallo, denominado Dirty Frag, permite a usuarios con privilegios bajos, incluyendo aquellos que operan dentro de máquinas virtuales o contenedores, obtener control total de servidores con acceso de administrador. Los ataques son especialmente eficaces en entornos compartidos, donde un mismo servidor da servicio a múltiples partes.
Los investigadores de seguridad descubrieron que el código de explotación se filtró en línea hace tres días y que funciona de forma fiable en prácticamente todas las distribuciones de Linux, incluyendo Red Hat, Debian, Ubuntu y Arch. Microsoft ha confirmado que sus servicios en la nube Azure también están afectados.
La vulnerabilidad permite escalar privilegios en sistemas donde el atacante ya tiene un punto de entrada, por ejemplo mediante una aplicación web vulnerable. A partir de ahí, Dirty Frag abre una segunda vía para obtener permisos de administrador.
Las actualizaciones de seguridad para las distribuciones principales están siendo desplegadas a través de los canales habituales de paquetes. Los administradores de sistemas que ejecutan servidores Linux en producción deberían aplicar los parches disponibles inmediatamente.
El Chasqui
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