Los cortacéspedes robóticos han pasado de ser un lujo a una comodidad casi cotidiana en millones de jardines de todo el mundo. Pero un nuevo estudio publicado esta semana por el equipo de Wired Security revela que varios modelos populares almacenan sus comunicaciones sin el cifrado adecuado, lo que permite que cualquier persona con conocimientos técnicos básicos pueda conectarse al aparato y dirigirlo a su antojo.
El escenario que describen los investigadores es inquietante: un atacante ubicado en la misma ciudad podría identificar la señal del cortacésped, interceptar la comunicación y enviar órdenes directas al dispositivo. Esto no solo significa que alguien podría detener el equipo o cambiar su ruta, sino que al estar conectado a la red doméstica también existe la posibilidad de usarlo como punto de entrada a otros aparatos del hogar.
Los fabricantes de los modelos afectados incluyen al menos tres marcas importantes del mercado europeo y estadounidense. La empresa recomienda a los usuarios desactivar la conexión a internet del dispositivo mientras no se esté usando y mantenerlo fuera del alcance de redes WiFi públicas. La vulnerabilidad subraya una tendencia preocupante: los dispositivos del internet de las cosas siguen llegando al mercado con prisas por ser competitivos, dejando la seguridad como un problema que se resolverá después.
El Chasqui
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