En solo unos meses del segundo mandato de Donald Trump, varios empleados de Palantir han comenzado a describir en foros internos y entrevistas con medios especializados un cambio drástico en la cultura corporativa de la empresa de análisis de datos. Los mensajes de Slack y las conversaciones con exempleados revelan acusaciones de ambientes laborales hostiles, represalias sistemáticas contra quienes plantean preocupaciones y una deriva hacia prácticas que múltiples fuentes caracterizan como propias de un régimen fascista.

La empresa ha sido históricamente un proveedor clave de herramientas de análisis para agencias gubernamentales, incluyendo el Pentágono y otras entidades de inteligencia de Estados Unidos. Pero empleados que han pedido mantener el anonimato dicen que bajo la dirección del director ejecutivo Alex Karp, la empresa ha girado hacia posiciones políticas que muchos de sus trabajadores califican de inquietantes.

Las descripciones incluyen casos de trabajadores que fueron despedidos por plantear objeciones internas sobre la dirección de la empresa, así como un incremento en la vigilancia de las comunicaciones internas. Varios exempleados reportan haber sido profesionalmente estancados después de expresar opiniones disidentes sobre las políticas internas.

Palantir no ha respondido de manera oficial a las múltiples solicitudes de comentarios sobre estas acusaciones. La empresa ha defendido su derecho a tomar posiciones políticas como parte de su identidad corporativa, argumentando que la transparencia sobre sus valores es parte de su propuesta de valor para los clientes gubernamentales.