Un barco con bandera china ha realizado pruebas con un dispositivo capaz de cortar cables de comunicaciones submarinos a profundidades de miles de metros bajo la superficie del océano, según informes de inteligencia citados por medios especializados. La demostración ha exacerbado las preocupaciones de seguridad en Occidente sobre la vulnerabilidad de los cables de fibra óptica que transportan más del 95 por ciento del tráfico internacional de internet.

Los cables submarinos de comunicaciones forman la columna vertebral de internet global, conectando centros de datos, bolsas de valores, gobiernos y millones de usuarios en todos los continentes. Cualquier interrupción sostenida de estos cables provocaría caídas masivas de conectividad, afectando desde transacciones financieras hasta comunicaciones militares y servicios de emergencia.

Esta demostración se produce en un contexto de múltiples incidentes sospechosos de sabotaje contra infraestructura de cables en los últimos 18 meses, incluyendo el Mar Báltico, el Pacífico y el Sudeste Asiático. Aunque ningún gobierno ha confirmado públicamente la autoría de estos incidentes, las agencias de inteligencia de Estados Unidos y la Unión Europea han incrementado las vigilancia sobre activos navales chinos en aguas internacionales cercanas a rutas de cables críticas.

Los expertos en seguridad internacional han señalado que la capacidad de cortar cables submarinos representa una amenaza existencial para la arquitectura de internet tal como la conocemos, y han instado a los gobiernos a invertir en redundancia de infraestructura y en tecnologías de detección temprana de actividades sospechosas en las rutas de cables más críticas del mundo.