Los cibercriminales están utilizando herramientas de inteligencia artificial para clonar la voz de ejecutivos empresariales y realizar transferencias fraudulentas en nombre de los CEOs. La técnica, conocida como vishing, se ha sofisticado exponencialmente en los últimos dos años gracias a la disponibilidad de modelos de síntesis de voz que pueden replicar el tono y los patrones de habla de cualquier persona a partir de unas pocas muestras de audio. Las empresas de América Latina son particularmente vulnerables, según advierte un nuevo informe de la industria de ciberseguridad.

Un informe de la firma de seguridad mencionado en el artículo de FayerWayer indica que el 27 por ciento de las empresas latinoamericanas sufrió un ciberataque el año pasado, con estafas que utilizan IA como la modalidad más difícil de detectar. A diferencia del phishing tradicional, que deja rastros escritos y puede ser identificado por filtros de correo, las llamadas telefónicas con voces clonadas son difíciles de distinguir de las comunicaciones legítimas, especialmente cuando el atacante tiene información previa sobre la empresa y sus operaciones.

La técnica funciona mediante la recopilación de muestras de audio del ejecutivo objetivo, que pueden obtenerse de entrevistas públicas, conferencias o redes sociales. Con esas muestras, los atacantes alimentan modelos de IA que generan voz sintética capaz de mantener conversaciones en tiempo real. En los casos más sofisticados, los criminales también utilizan video deepfake para las videollamadas, lo que dificulta aún más la detección.

Las empresas de la región deben implementar protocolos de validación para todas las solicitudes de pago o transferencia, especialmente aquellas que llegan fuera de los canales habituales o con urgencia inusual. La recomendación de los expertos es establecer sistemas de doble validación independientes, donde una segunda persona verifique la identidad del solicitante a través de un canal diferente al de la solicitud original. Ninguna empresa es demasiado pequeña para ser objetivo: los criminales suelen preferir pymes porque sus procesos de verificación son menos robustos que los de las grandes corporaciones.