Japón mostró por primera vez al público el avance de las obras de la estación de tren de levitación magnética en Kanagawa, una de las piezas clave del proyecto de línea de maglev que conectará Tokio con Nagoya y Osaka a velocidades de hasta 500 kilómetros por hora. La estación, diseñada por el estudio de arquitectura de Zaha Hadid, representa un desafío de ingeniería sin precedentes por su compleja ubicación subterránea y su integración con el tejido urbano de una de las áreas metropolitanas más densas del mundo.

El proyecto del tren de levitación magnética japonés, conocido como Chuo Shinkansen, utiliza tecnología de levitación magnética de alta velocidad desarrollada por JR Central y promete reducir el tiempo de viaje entre Tokio y Nagoya de las actuales una hora y media a apenas 40 minutos una vez completado. La línea se encuentra actualmente en construcción y se espera que entre en operación en 2037, aunque los retrasos causados por las dificultades técnicas de construir túneles en el terreno volcánico del centro de Japón han puesto en duda ese calendario.

La estación de Kanagawa es particularmente compleja porque debe conectarse con la red de metro de Yokohama sin interrumpir el servicio de las líneas existentes, todo ello a una profundidad que permita acomodar los túneles de vía doble que requieren los trenes de maglev. Los ingenieros a cargo del proyecto han tenido que desarrollar nuevas técnicas de excavación subterránea que minimicen la vibración en la superficie, dado que la zona alrededor de la estación es una de las áreas comerciales más transitadas del área metropolitana de Tokio.

El proyecto tiene implicaciones para otros países que exploran sistemas de transporte de alta velocidad. El maglev japonés compite con el sistema de Hyperloop desarrollado por varias empresas en Estados Unidos y con los proyectos de tren de alta velocidad convencionales que países como Brasil, México y Colombia están evaluando para conectar sus principales ciudades.