Los telescopios espaciales Hubble y James Webb lograron capturar simultáneamente imágenes de la Nebulosa Cabeza de Gato, ubicada en la región de Carina de nuestra galaxia, revelando estructuras nunca antes vistas que permiten a los astrónomos comprender con mayor precisión cómo las estrellas moribundas dan forma a las nebulosas que las rodean. La combinación de las observaciones en luz visible del Hubble y en infrarrojo del James Webb permite ver la nebulosa en capas complementarias de información.

La Nebulosa Cabeza de Gato, conocida técnicamente como NGC 6543, es una nebulosa planetaria relativamente cercana a la Tierra en términos cósmicos, a unos 3.300 años luz de distancia. Se forma cuando una estrella similar al Sol llega al final de su vida y expulsa sus capas exteriores de gas y polvo, dejando un núcleo estelar caliente y denso que ioniza el material circundante. Lo que hace especial a esta nebulosa es su extraordinaria complejidad estructural, con bucles, nudos y filamentos que los nuevos datos del James Webb permiten estudiar con un nivel de detalle sin precedentes.

Las nuevas imágenes muestran por primera vez con claridad cómo los chorros de material expulsado por la estrella moribunda interactúan con las envolturas de material previamente expulsado, creando las complejas estructuras en forma de ojo que le dan a la nebulosa su nombre. Los astrónomos señalan que estas observaciones proporcionan nuevos datos sobre la física de la formación nebular que no podían obtenerse con telescopios anteriores.

Otro descubrimiento significativo proviene de la observación de la nebulosa en longitudes de onda del infrarrojo cercano, donde el James Webb puede penetrar el polvo cósmico y revelar la estructura interna de la nebulosa. Los datos sugieren que la estrella central ha experimentado múltiples episodios de pérdida de masa, cada uno de los cuales contribuyó a las capas concéntricas que forman la estructura actual de la nebulosa.