El humo de los incendios forestales se ha convertido en la mayor amenaza prenatal por contaminación del aire, superando por primera vez a las emisiones humanas de vehículos, refinerías y fábricas. Así lo demuestra una investigación exhaustiva publicada esta semana que analizó décadas de datos de calidad del aire y resultados de salud perinatal en Estados Unidos.
Los investigadores descubrieron que el aumento de la actividad incendiaria está neutralizando los avances logrados durante décadas de regulaciones ambientales que redujeron la exposición prenatal a emisiones industriales. Mientras las regulaciones lograron reducir la contaminación de fuentes humanas, la proliferación de mega-incendios ha invertido esos ganhos de forma significativa.
Las poblaciones rurales, de bajos ingresos e indígenas soportan una proporción desproporcionada de la carga que representa el humo de incendios para la salud prenatal. Estas comunidades se encuentran frecuentemente en zonas rodeado de ecosistemas combustibles y tienen menor acceso a sistemas de filtración de aire en sus viviendas.
La autora principal del estudio señaló que el mérito principal de la investigación es su enfoque en una población muy específica que corre un riesgo considerable de resultados adversos para la salud. Los datos muestran que la exposición prenatal al humo de incendios se asocia con partos prematuros, bajo peso al nacer y complicaciones respiratorias en los primeros años de vida.
El estudio llega en un momento de creciente atención política hacia la gestión de incendios forestales en el contexto del cambio climático.
El Chasqui
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