La fusión nuclear ha dejado de ser un ejercicio puramente académico para convertirse en uno de los sectores más atractivos para el capital de riesgo tecnológico. Un análisis exhaustivo identifica más de una docena de empresas que han superado la barrera de los 100 millones de dólares en financiación, con proyecciones de que la primera planta de fusión comercial podría comenzar a operar antes de finales de esta década.
Entre las empresas más destacadas se encuentran Commonwealth Fusion Systems, spin-out del MIT que ha desarrollado imanes superconductores de alta potencia; Helion Energy, respaldada por Sam Altman con 375 millones de dólares; y TAE Technologies, que ha superado los 800 millones en financiación total.
La participación de inversionistas latinoamericanos en este ecosistema es incipiente pero creciente. Fondos de capital de Brasil, México y Colombia han comenzado a explorar posiciones en rondas de serie B de algunas de estas empresas, atraídos por el potencial de transferencia tecnológica y por la posibilidad de asegurar derechos de compra de energía de fusión para sus mercados nacionales.
El Chasqui
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