Un fenómeno silencioso está transformando la industria del entretenimiento en China: la producción masiva de series web de formato corto casi íntegramente generadas por inteligencia artificial. Un informe del MIT Technology Review documenta cómo estudios en Shenzhen y Shanghái están produciendo cientos de episodios diarios utilizando modelos de generación de vídeo, actores sintéticos y guiones redactados por LLMs, todo a costes que representan una fracción mínima de lo que requiere una producción audiovisual convencional.
Las series cortas, generalmente episodios de tres a ocho minutos con tramas intensas y emocionales pensadas para el consumo en el móvil, se han convertido en el formato ideal para la producción algorítmica. Un solo equipo humano de cinco personas puede, con la ayuda de herramientas de IA, supervisar la producción simultánea de decenas de series diferentes. Los actores sintéticos pueden interpretar cientos de personajes distintos sin necesidad de despidos, horarios de grabación ni rideres contractuales.
El impacto sobre la industria del entretenimiento convencional ya se está dejando sentir. Varios actores y guionistas chinos han denunciado que sus voces, imágenes y estilos narrativos están siendo utilizados para entrenar modelos que después generan contenido competitivo sin su consentimiento ni compensación.
La cuestión de los derechos de autor añade una capa adicional de complejidad. En China, donde la legislación de propiedad intelectual todavía está evolucionando, las obras generadas por IA no siempre están protegidas por las leyes de copyright, lo que crea un vacío legal que los estudios están aprovechando para acelerar la producción.
El Chasqui
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