Un caso documentado en el condado de Fayette, Georgia, sirve como advertencia sobre cómo la fiebre por construir centros de datos para dar servicio a la inteligencia artificial está tensando los recursos hídricos de comunidades estadounidenses sin que las autoridades locales estén preparadas para controlarlo.
Una investigación de Politico ha revelado que una instalación de Quality Technology Services, uno de los mayores desarrollos de centros de datos del país, ha consumido cerca de 30 millones de galones de agua sin pagar por ello durante varios meses. Peor aún: el consumo masivo se produjo en un período en que los residentes cercanos fueron advertidos de restringir su uso personal de agua debido a la sequía, y algunos reportaron caídas repentinas de presión en sus hogares.
Los funcionarios del servicio de aguas del condado descubrieron el consumo excesivo tras una auditoría rutinaria. La instalación, que requiere grandes cantidades de agua para sus sistemas de refrigeración, había estado utilizando el recurso sin el medidor adecuado conectado al sistema de facturación.
El caso plantea preguntas sobre la capacidad de los municipios estadounidenses para supervisar el impacto real de los centros de datos sobre sus recursos hídricos. Muchas localidades han aprobado desarrollos de esta escala sin actualizar sus sistemas de monitorización para detectar consumos anómalos.
‘Podemos aprobar centros de datos sin entender cuánto agua necesitan realmente hasta que ya es demasiado tarde’, reconoció un funcionario local. Varios estados, incluyendo Virginia, Texas y Arizona, han visto cómo la construcción de instalaciones de este tipo ha generado tensiones con comunidades locales por el uso de recursos hídricos y energéticos.
El Chasqui
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