A cuarenta y ocho años del nacimiento de Louise Brown, el primer bebé concebido mediante fecundación in vitro, la tecnología está redefiniendo las posibilidades de la reproducción asistida. Un análisis exhaustivo publicado por MIT Technology Review revela que la combinación de inteligencia artificial, robótica de laboratorio y técnicas de edición genética está incrementando las tasas de éxito de los tratamientos mientras reduce drásticamente sus costes.
Uno de los avances más significativos es la aplicación de algoritmos de visión artificial a la selección de embriones. Equipos de laboratorio en Estados Unidos y Europa están utilizando sistemas de IA que analizan miles de imágenes de embriones en sus primeras etapas de división para predecir cuál tiene mayor probabilidad de implantación exitosa. Según los datos publicados, estos sistemas están mejorando las tasas de éxito por ciclo en entre ocho y doce puntos porcentuales respecto a la selección manual por parte de embriólogos.
En el ámbito de la robótica, varias startups están desarrollando sistemas automatizados que pueden manejar óvulos, espermatozoides y embriones con una precisión superior a la del personal de laboratorio humano, reduciendo simultáneamente el riesgo de contaminación y el coste de personal especializado. Una de estas empresas, con sede en Boston, ha informado de resultados preliminares que muestran una reducción del cuarenta por ciento en los costes operativos por ciclo de FIV.
La edición genética, por su parte, está abriendo la posibilidad de eliminar enfermedades hereditarias graves directamente en el embrión antes de su transferencia. Aunque la legislación en la mayoría de los países aún prohíbe la edición genética con fines de mejora, la investigación avanza rápidamente y los expertos predicen que la regulatoria cambiará en la próxima década a medida que los datos de seguridad se consoliden.
El Chasqui
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