Un grupo de científicos sudafricanos lleva un tiempo inyectando material radiactivo en los cuernos de rinoceronte vivos para dissuadir a los cazadores furtivos. La estrategia busca que los cuernos sean inutilizables para el comercio ilegal mientras los animales permanecen vivos y seguros en su hábitat.
Sudáfrica alberga a la mayoría de los rinocerontes del planeta y, como explica el profesor James Larkin, cada 20 horas muere un rinoceronte por su cuerno en el país. El contrabando de estos cuernos los ha convertido en el producto de fauna más falsificado del mercado mundial, con un valor que supera al oro en algunas regiones.
El método desarrollado por los científicos utiliza la radiactividad para hacer que los cuernos sean detectables por cualquier escáner estándar en fronteras internacionales. Al mismo tiempo, la exposición radiactiva hace que los cuernos sean peligrosos para el consumo humano, lo que disuade a los compradores de mercados asiáticos donde se utiliza en medicina tradicional.
Los investigadores subrayan que se trata de una medida temporal para salvar una especie en peligro crítico mientras se abordan las causas profundas del furtivismo. La iniciativa complementa los esfuerzos de protección en terreno y los operativos antinarcóticos que también combaten el tráfico de fauna.
El Chasqui
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