La energía de fusión podría proporcionar una fuente estable y libre de emisiones de electricidad en el futuro, si las empresas logran construir y operar plantas funcionales. Pero un nuevo estudio sugiere que incluso si ese futuro llega, es posible que no venga acompañado de precios bajos.
Las tecnologías tienden a volverse más baratas con el tiempo. Las baterías de ion-litio hoy cuestan aproximadamente un 90 por ciento menos que en 2013. Pero históricamente, diferentes tecnologías tienden a atravesar esta curva de aprendizaje a ritmos distintos, y el costo de la fusión podría no descender tan rápidamente como lo hicieron los precios de las baterías o la energía solar.
Hacer predicciones sobre el costo de una tecnología que aún no existe es complicado. Pero cuando hay miles de millones de dólares de financiamiento público y privado en juego, vale la pena considerar qué supuestos estamos haciendo sobre nuestra futura mezcla energética y su costo.
Una medida crucial es la llamada tasa de experiencia, el porcentaje en que el costo de una tecnología energética desciende cada vez que la capacidad se duplica. Una cifra mayor implica una caída de precios más rápida y mayores ganancias económicas con el escalamiento. Según los análisis recientes, la fusión nuclear enfrenta desafíos únicos para reducir costos que la distinguen de tecnologías más maduras.
El Chasqui
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