El misterio de una extraña esfera dorada hallada a casi cuatro kilómetros de profundidad bajo las aguas de Alaska finalmente tiene explicación. Lo que al principio desconcertó a los científicos ahora ha sido identificado: se trata de una especie de esponja marina previamente desconocida para la comunidad científica, que probablemente vivía sobre otra esponja de aguas profundas.

El hallazgo fue realizado durante una expedición en la que los investigadores exploraban el lecho marino a profundidades donde la luz solar jamás penetra. La forma perfectamente esférica y el color dorado del espécimen lo hacían destacar dramáticamente contra el fondo marino oscuro, prompting immediate speculation about its origin and nature.

Los análisis posteriores revelaron las características típicas de las esponjas marinas, organismos que han existido en los océanos durante cientos de millones de años y que desempeñan papéis fundamentales en los ecosistemas bentónicos. Lo inusual del caso era su localización exacta y la aparente relación simbiótica o de crecimiento sobre otro organismo marino.

El descubrimiento subraya cuánto queda por conocer sobre la vida en las profundidades oceánicas. Se estima que más del 80 por ciento del fondo marino sigue sin ser explorado adecuadamente, y cada expedición a grandes profundidades parece revelar formas de vida que desafían las expectativas de la comunidad científica.