En un giro regulatorio que refleja las diferencias crecientes entre las políticas científicas de ambos lados del Atlántico, Europa ha autorizado la primera vacuna combinada de ARNm del mundo contra la gripe y el COVID-19, desarrollada por Moderna. La decisión convierte al bloque europeo en la primera jurisdicción en dar luz verde a este producto innovador, mientras en Estados Unidos la solicitud permanece ante la agencia regulatoria.
El contraste no podría ser más significativo. En Estados Unidos, la política del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido por sus posiciones antivacunas, ha creó un clima regulatorio hostil para este tipo de productos. Moderna retiró su solicitud ante la FDA el año pasado en medio de ese ambiente adverso, según reportaron fuentes cercanas al proceso.
La vacuna combinada representa un avance técnico considerable: en lugar de administración separada de dos vacunas diferentes, los pacientes reciben una sola inyección que cubre ambas enfermedades respiratorias. Los ensayos clínicos mostraron una respuesta inmune robusta contra ambas amenazas, con un perfil de seguridad comparable al de las vacunas individuales ya existentes.
Para Europa, la autorización también subraya cómo el bloque está posicionándose como un líder global en tecnología médica de ARNm, un campo donde las empresas europeas han acumulado experiencia significativa durante la pandemia de COVID-19.
El Chasqui
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