La misión Artemis II de NASA ha completado con éxito el primer experimento operativo de comunicaciones láser de alta velocidad entre una nave tripulada en órbita lunar y receptores en la Tierra. El sistema, conocido como LCRD por sus siglas en inglés, transmite datos mediante rayos láser infrarrojos en lugar de ondas de radio, lo que permite enviar cantidades de información significativamente mayores en el mismo tiempo.

Durante los 12 días que la nave Orión pasó en órbita lunar, el sistema láser envió más de 500 gigabytes de datos a la Tierra, incluyendo imágenes de alta resolución de la superficie lunar, mediciones de radiación y datos de los instrumentos científicos a bordo. La tasa de transmisión alcanzó los 100 megabits por segundo, aproximadamente 10 veces más rápido que los sistemas de radio utilizados en misiones anteriores.

La misión Artemis II de NASA ha completado con éxito el primer experimento operativo de comunicaciones láser de alta velocidad entre una nave tripulada en órbita lunar y receptores en la Tierra. El sistema, conocido como LCRD por sus siglas en inglés, transmite datos mediante rayos láser infrarrojos en lugar de ondas de radio, lo que permite enviar cantidades de información significativamente mayores en el mismo tiempo.

Durante los 12 días que la nave Orión pasó en órbita lunar, el sistema láser envió más de 500 gigabytes de datos a la Tierra, incluyendo imágenes de alta resolución de la superficie lunar, mediciones de radiación y datos de los instrumentos científicos a bordo. La tasa de transmisión alcanzó los 100 megabits por segundo, aproximadamente 10 veces más rápido que los sistemas de radio utilizados en misiones anteriores.

El experimento tiene implicaciones importantes para el futuro de las infraestructuras de comunicación espacial. NASA ya está planificando incorporar tecnología láser en la estación espacial Gateway que orbitará la Luna, y la agencia ha señalado que empresas de satélites comerciales han expresado interés en licenciar la tecnología para sus propias constelaciones de comunicaciones.

Para América Latina, el experimento tiene relevancia a largo plazo. Chile y Argentina cuentan con estaciones de seguimiento espacial de NASA y la ESA en sus territorios, y está previsto que varias instalaciones en la región participen en la red de receptores láser de la próxima generación. La Universidad de Chile, que ya colabora con NASA en el análisis de datos de Artemis, ha expresado su interés en formar parte del consorcio que gestionará la red de comunicaciones ópticas.