Las principales empresas tecnológicas de Estados Unidos aseguran que el masivo voto de los estadounidenses a favor de restringir los centros de datos de inteligencia artificial es una reacción política contra Donald Trump y no un rechazo genuino a la tecnología. La semana pasada los demócratass lograron el control total del Congreso en unas elecciones donde la expansión de los centros de datos fue un tema central de campaña.

Analistas del sector señalan que los resultados electorales representan un serio obstáculo para los ambiciosos planes de construcción de infraestructura de IA que empresas como Google, Microsoft y Amazon habían anunciado para los próximos años. El resultado podría retrasar o cancelar proyectos que requieren inversiones de miles de millones de dólares y amplios permisos ambientales.

Organizaciones ciudadanas que apoyaron las restricciones a los centros de datos celebran lo que consideran una victoria de las comunidades afectadas por el consumo excesivo de agua y energía que requieren estas instalaciones. La Coalición por un Futuro Sostenible publicó un comunicado asegurando que los estadounidenses no están dispuestos a sacrificar sus recursos naturales por la ambición de las grandes tecnológicas.

Expertos en derecho ambiental aseguran que los nuevos gobernantes del Congreso tendrán herramientas limitadas para revertir las medidas votadas por los ciudadanos. Varias entidades locales ya han iniciado procesos para detener proyectos de centros de datos en sus jurisdicciones, basándose en las nuevas disposiciones electorales.