La Universidad Dartmouth separó a su rector tras una investigación interna que demostró que había utilizado ChatGPT y otras herramientas de inteligencia artificial para redactar comunicados internos, discursos y documentos de política institucional. El despido contradice frontalmente las políticas anti-IA que el propio ejecutivo había implementado y promovido durante el último año académico.

El incidente ha reabierto el debate sobre los estándares dobles en la regulación de herramientas de IA en el ámbito académico. Mientras las universidades han invertido recursos significativos en detectar el uso deshonesto de IA entre estudiantes, la supervisión del uso que el propio personal administrativo hace de estas herramientas sigue siendo deficiente.

La investigación interna también reveló que el rector había incluido texto generado por IA en documentos destinados a organismos reguladores, lo que podría tener implicaciones adicionales bajo las normas de integridad documental de las instituciones educativas que reciben financiamiento federal.

En América Latina, donde el uso de herramientas de IA en universidades sigue en expansión, el caso de Dartmouth sirve como referencia para las políticas institucionales. Varias universidades de Colombia, México y Argentina han acelerado la redacción de documentos de política de IA que establecen directrices claras tanto para estudiantes como para personal administrativo.