El fundador de SpaceX, Elon Musk, ha acusado formalmente al gobierno de Ucrania de haber utilizado el servicio de internet satelital Starlink para coordinar ataques con drones kamikazes contra posiciones militares, una violación explícita de los términos de servicio que Musk había negado previamente.

La denuncia se produce semanas después de que documentos internos de SpaceX fueran difundidos por medios estadounidenses, revelando que el ejército ukrainiano había solicitado en múltiples ocasiones la activación de Starlink en zonas de conflicto cercanas a la línea del frente, algo que la empresa había restringido por razones humanitarias.

Musk ha sostenido que Starlink fue diseñado para uso civil y humanitario, no militar. En una publicación en su plataforma X, el empresario escribió que permitir el uso militar del servicio habría convertido a SpaceX en un participante directo del conflicto, exponiendo a la empresa a responsabilidades legales internacionales.

La reacción de Kyiv no se hizo esperar. Funcionarios ukrainianos declararon que sin Starlink, la infraestructura de comunicaciones del país habría colapsado en los primeros meses de la invasión, y que el uso militar del servicio ha sido vital para la defensa nacional. La disputa pone de manifiesto la creciente tensión entre las grandes tecnológicas y su papel en conflictos geopolíticos.