La compra de robots cuadrúpedos Spot por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos ha desencadenado una crisis interna en Boston Dynamics. Más de 400 empleados de la empresa, que se autodefine como pionera en robótica ética, han firmado una carta abierta pidiendo a la dirección que anule la venta y establezca restricciones vinculantes sobre el uso final de sus productos.
Los robots adquiridos por ICE serán utilizados para patrullas de perímetro en instalaciones de detención de migrantes, según confirmó la agencia en un comunicado. El contrato, valorado en 9,4 millones de dólares, incluye diez unidades Spot equipadas con cámaras termográficas y sistemas de comunicación en tiempo real.
Boston Dynamics lleva años luchando contra la percepción de que sus robots podrían utilizarse para vigilancia o aplicaciones militares. La empresa ha publicado principios éticos que prohíben expresamente el uso de sus productos para causar daño o intimidar personas, pero estos principios no son jurídicamente vinculantes y no se incluyen como cláusulas de obligado cumplimiento en los contratos de venta.
La polémica recuerda a la que enfrentó Palantir cuando sus sistemas de análisis predictivo fueron utilizados por agencias de inmigración, o a la reacción interna que generó en Google el proyecto Maven de análisis de vídeo para el Pentágono. Los firmantes de la carta piden a Boston Dynamics que tome una decisión similar antes de que el primer robot sea desplegado.
El Chasqui
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