Colombia ocupa el octavo lugar en velocidad de internet fijo en América Latina, con un promedio de 120,21 megabytes por segundo, según un informe de la CEPAL que analizó 33 países de la región. Sin embargo, el país se ubica en el puesto 15 en acceso a banda ancha fija, una brecha que evidencia que la calidad de la conectividad no se traduce en inclusión digital para millones de colombianos.

La investigación encontró una relación directa entre conectividad y desarrollo económico, pero también identificó que Colombia ha priorizado la mejora de velocidades sobre la expansión de la cobertura. En la práctica, quienes ya tienen internet van a tener más velocidad, pero quienes no tienen acceso siguen fuera del sistema.

El problema no es exclusivamente de infraestructura. En muchas regiones del país la fibra óptica ya está tendida, pero el costo del servicio, la falta de equipos y la ausencia de habilidades digitales impiden que los hogares se conecten. El informe señala que el coste medio de un plan de internet banda ancha en Colombia representa un porcentaje del salario mínimo que lo coloca entre los más altos de la región.

Las zonas rurales son las más afectadas. En departamentos como Vaupés, Guainía y Vichada, la proporción de hogares con acceso a internet fijo no alcanza el 5 por ciento. En estas regiones, la dependencia de la conectividad móvil es casi total, lo que limita las posibilidades de educación a distancia, telemedicina y trabajo remoto.

El informe de la CEPAL recomienda que Colombia revise su modelo de expansión: en lugar de seguir mejorando velocidades donde ya hay cobertura, el país necesitaría políticas públicas que subsidien el acceso en las zonas donde el mercado no llega por sí solo.