La tercera semana del juicio entre Elon Musk y Sam Altman ha sido la más intensa hasta ahora, con testimonios que han expuesto las tensiones internas en los primeros días de OpenAI y divisiones persistentes sobre la dirección de la empresa. Los abogados de Musk han centrado sus preguntas en los acuerdos comerciales de OpenAI con Microsoft, argumentando que esos tratos contradicen la promesa fundacional de la compañía de que sus modelos de IA se desarrollarían en beneficio de la humanidad y no de intereses corporativos.
Altman, por su parte, ha contragolpeado con documentos que supuestamente muestran que Musk propuso en múltiples ocasiones fusionar OpenAI con sus otras empresas, particularmente con Neuralink y Tesla, lo que según el equipo legal de Altman habría significado el fin de la independencia de la empresa. El CEO de OpenAI también ha acusado a Musk de utilizar el litigio como estrategia para presionar a sus competidores en los tribunales.
El juez a cargo del caso ha permitido que ambas partes presenten correos electrónicos internos y notas de reuniones que nunca fueron hechos públicos, lo que ha convertido las audiencias en una mina de información sobre los primeros años de la revolución de la IA generativa. Analistas legales señalan que el resultado podría establecer precedente sobre la responsabilidad de los ejecutivos en empresas de IA que evolucionaron desde estructuras sin ánimo de lucro hacia corporaciones con fines de lucro.
El jurado, compuesto por siete miembros, comenzará a deliberar a finales de semana después de que ambas partes presenten sus argumentos finales. Los observadores del caso han señalado que el resultado podría sentar jurisprudencia sobre la gobernanza de empresas de inteligencia artificial que alteraron su estructura original.
El Chasqui
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