El cambio llega tras la enmienda que buscaba simplificar las reglas del nuevo marco regulatorio sobre las empresas y la inteligencia artificial, y que fue introducida tras la petición formal del gobierno español. La modificación amplía significativamente el alcance de las prohibiciones existentes en el Reglamento de IA.

Los cambios regulatorios en materia de inteligencia artificial no solo prohíben los modelos que explícitamente permitan crear este tipo de deepfakes sexuales, sino también aquellos cuyo uso principal sea generar contenido no consentido de esta naturaleza. La medida busca cerrar cualquier vacío legal que las empresas pudieran explotar.

Y se prohíbe directamente la entrada a los mercados europeos de este tipo de herramientas cuya única finalidad será la de generar este tipo de contenido. Las empresas que incumplan esta norma enfrentarán multas de hasta el 6% de su facturación global o 30 millones de euros, la cantidad que sea mayor.

Esta regulación forma parte de un esfuerzo más amplio de la Unión Europea por establecer estándares globales en el desarrollo responsable de la inteligencia artificial. La prohibición de deepfakes sexuales se une a otras medidas que prohíben sistemas de puntuación social o identificación biométrica remota en espacios públicos.