El Senado de Estados Unidos ha aprobado una legislación que prohíbe a sus propios miembros participar en mercados de predicciones financieras, también conocidos como prediction markets o mercados de futuros políticos, después de que se conociera que varios senadores habían invertido dinero apostándo por su propia victoria electoral.

La revelación generó un escándalo inmediato: la posibilidad de que legisladores pudieran beneficiarse financieramente de resultados electorales en los que podrían influir con sus votos planteaba un conflicto de interés difícil de justificar. Varios grupos de ética parlamentaria llevaban años advirtiendo sobre este riesgo sin que se tomaran medidas concretas.

Los mercados de predicciones funcionan permitiendo a los participantes comprar y vender contratos relacionados con eventos futuros, desde resultados deportivos hasta resultados electorales. Si un legislador apostaba por su propia victoria y luego votaba legislación favorable a intereses que beneficiaran esa predicción, estaba obteniendo una ganancia financiera directa.

La nueva ley forma parte de un paquete más amplio de reformas éticas que el Congreso está abordando tras las elecciones de medio mandato. Además de la prohibición para senadores, la norma incluye transparencia reforzada para las declaraciones de patrimonio y limitaciones a las operaciones con información privilegiada en mercados relacionados con legislación.