Starlink ha implementado una política de reducción intencional de velocidad sin notificación previa para los usuarios cuyo consumo histórico supera significativamente su promedio de los últimos seis meses. Con más de diez millones de usuarios activos, la empresa de internet satelital enfrenta limitaciones de capacidad en su red y ha comenzado a restringir conexiones sin comunicación directa con los afectados.

El mecanismo que utiliza Starlink no se basa en un límite fijo de gigabytes publicado en sus condiciones, sino en un sistema comparativo que evalúa el consumo del mes actual contra el promedio histórico del usuario. Si el salto en el uso es demasiado grande, el sistema aplica la restricción de forma automática. Esto significa que un usuario que normalmente tiene un consumo moderado pero que de pronto trabaja desde casa durante una semana puede verse penalizado sin esperarlo.

Las consecuencias prácticas incluyen la degradación del servicio para actividades que demandan ancho de banda, como la visualización de vídeos en streaming o las videollamadas, sin que la conexión desaparezca por completo. La medida se mantiene hasta el siguiente ciclo de facturación. En América Latina, donde Starlink ha crecido rápidamente como opción de conectividad en zonas donde la infraestructura tradicional es deficiente, la política ha generado especial preocupación.

La recomendación para quienes dependan de Starlink como única opción de conectividad es revisar mensualmente el consumo frente al promedio histórico y evaluar si el plan contratado sigue siendo suficiente para sus necesidades.