El Senado estadounidense ha aprobado la AI Accountability Act, una legislación histórica que exige a las empresas de inteligencia artificial revelar sus modelos de datos de entrenamiento, realizar auditorías independientes y asumir responsabilidad civil por daños derivados del uso de sus sistemas de IA.

La ley, que pasó con un voto bipartisan de 68-32, establece por primera vez un marco regulatorio federal coherente para la inteligencia artificial, reemplazando el mosaico de regulaciones estatales que han complicado el cumplimiento para empresas tecnológicas.

Las empresas con ingresos anuales superiores a 100 millones de dólares deberán someter sus sistemas de IA a auditorías anuales por parte de firmas certificadas, evaluando sesgos algorítmicos, riesgos de seguridad y cumplimiento de derechos civiles.

OpenAI, Google, Microsoft y Anthropic han emitido statements reconociendo la necesidad de regulación pero solicitando modificaciones en los requisitos de divulgación de datos de entrenamiento, argumentando que ciertas revelaciones podrían comprometer secretos comerciales.

La legislación ahora pasa a la Cámara de Representantes, donde se espera debate intenso. La Casa Blanca ha indicado que el presidentefirmará la ley si llega a su escritorio sin cambios sustanciales.