La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos ha sustituido la restricción temporal de vuelo que impedía volar drones a menos de 3.000 pies de vehículos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, eliminando las penas civiles y penales que habían sido denunciadas por periodistas y organizaciones de derechos civiles. La nueva norma añade además el Departamento de Justicia a la lista de agencias protegidas, que ya incluía al Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Energía y el Pentágono.

La restricción original, implementada en enero, fue duramente criticada porque los agentes de inmigración suelen conducir vehículos sin identificar, lo que hacía prácticamente imposible para los operadores de drones saber si estaban violando el espacio aéreo restringido. El fotógrafo y periodista Jonathan Levine, que había presentado una demanda contra la FAA argumentando que la restricción violaba su derecho a la libertad de prensa, consideró la decisión como una victoria parcial. “Es un gran avance. Era desgarrador tener mis drones en tierra en un momento de tanta importancia para mi comunidad, pero espero volver a volar y retomar mi periodismo lo antes posible”, dijo Levine en un comunicado.

La nueva norma mantiene, sin embargo, la advertencia de que las agencias gubernamentales pueden “tomar acciones que resulten en la interferencia, interrupción, captura, daño o destrucción de aeronaves no tripuladas que se considere que representan una amenaza creíble para la seguridad”. Los abogados de Levine anticipan que seguirán luchando en el Tribunal de Circuito de Washington para dejar sin efecto la restricción original, argumentando que la FAA nunca debió implementarla en primer lugar.