La Comisión Europea presentó esta semana su aplicación de verificación de edad para plataformas en línea, como redes sociales y sitios web con contenido para adultos, alardeando de que con esta herramienta “ya no hay excusas” para que las empresas incumplan la normativa de protección de menores. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, inauguró el anuncio como un logro histórico. Sin embargo, apenas unas horas después, un investigador de seguridad publicó los resultados de su análisis: la aplicación tenía fallos graves que permitían hackearla en menos de dos minutos.
Entre los problemas encontrados se incluía la forma en que la aplicación almacenaba el PIN creado por el usuario, lo que podría permitir a un atacante tomar el control de la cuenta de cualquier persona. Baptiste Robert, un hacker ético que confirmó la vulnerabilidad, publicó sus hallazgos dirigiéndose directamente a Von der Leyen: “Este producto será el catalizador de una brecha enorme en algún momento. Es solo cuestión de tiempo”. El incidente plantea serias dudas sobre la capacidad técnica de los reguladores europeos para implementar sistemas de verificación de identidad digital que sean tanto seguros como respetuosos con la privacidad.
La Unión Europea ha impulsado la verificación de edad como parte de su estrategia más amplia de protección de menores en línea, que incluye también la prohibición de que las aplicaciones de inteligencia artificial orientadas al consumidor incluyan funciones de reconocimiento facial sin restricciones. Más de 70 organizaciones de la sociedad civil, incluyendo a la Unión Estadounidense de Libertades Civiles y la Organización Nacional de la Mujer, han enviado una carta a una empresa de inteligencia artificial exigiendo que no equipe sus gafas de realidad aumentada con funciones de reconocimiento facial, advirtiendo que la combinación de grabación encubierta y reconocimiento facial podría facilitar a abusadores y agentes federales espiar a personas sin su consentimiento.
El Chasqui
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