Moderna ha dejado de llamar “vacuna” a su tratamiento personalizado contra el cáncer basado en ARNm, adoptando en su lugar la denominación técnica “terapia neoantígena individualizada”, según revela un análisis publicado por MIT Technology Review. El cambio de nombre se produce en un contexto de creciente presión política sobre la tecnología de ARNm en Estados Unidos, donde el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha centrado su atención en este tipo de desarrollos, cancelando entre otras medidas un contrato de 776 millones de dólares con Moderna para una vacuna contra la gripe aviar.

La terapia funciona mediante la secuenciación de las células cancerosas del paciente para identificar moléculas superficiales únicas denominadas neoantígenos, que sirven como objetivo para el sistema inmunitario. El ARNm fabricado por Moderna codifica la información genética de estos neoantígenos y se administra como inyección, entrenando al organismo para destruir las células que expresen dichos marcadores. Los ensayos clínicos más recientes demuestran que la combinación de esta terapia con el fármaco inmunoterápico Keytruda de Merck reduce a la mitad el riesgo de recurrencia o fallecimiento en pacientes con el tipo más agresivo de cáncer de piel, según los resultados presentados el año pasado.

El dilema al que se enfrenta Moderna tiene dimensiones científicas y comerciales. Kyle Holen, responsable del programa oncológico de la compañía, declaró el año pasado en un evento biotecnológico que “las vacunas son quizás una palabra comprometedora en la actualidad, pero seguimos creyendo en la ciencia y en la posibilidad de aprovechar nuestro sistema inmunitario no solo para combatir infecciones, sino también para luchar contra el cáncer”. Ryan Sullivan, oncólogo del Massachusetts General Hospital, ha expresado su preocupación por el hecho de que algunos pacientes puedan rechazar el tratamiento por su asociación con la palabra “vacuna”, un fenómeno que podría perjudicar la investigación clínica incluso cuando los ensayos avanzan con resultados prometedores.

La compañía ha adoptado esta estrategia de comunicación de forma gradual desde 2023, cuando dejó de utilizar el término en sus presentaciones regulatorias. BioNTech, su homóloga europea que también trabaja en tratamientos oncológicos con ARNm, ha seguido un camino similar, transitando desde “vacuna neoantígena” en 2021 hacia “inmunoterapias contra el cáncer de ARNm” en sus informes más recientes. La decisión de Moderna ilustra cómo el entorno político puede influir directamente en la comunicación científica de una empresa, alterando la forma en que tratamientos médicos legítimos se presentan al público y a los reguladores.

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