El conector USB-A, introducido en 1996 como parte del primer estándar USB, cumple 40 años de existencia seguir siendo uno de los estándares más presentes en los ordenadores actuales. Lo que comenzó como una solución para unificar la conectividad de periféricos se ha mantenido vigente a través de seis generaciones del estándar USB, una travesía que ningún otro conector de datos ha logrado igualar.

La persistencia del USB-A se explica por una combinación de factores prácticos. En el ámbito empresarial e industrial, miles de millones de dispositivos todavía dependen del conector heredado: impresoras, escáneres, teclados, ratones, sistemas de punto de venta y equipos médicos fueron diseñados para USB-A y seguirán funcionando durante décadas más.

Los costos de fabricación también juegan a su favor. Añadir un puerto USB-A a una placa base cuesta fracciones del valor que implica certificar y fabricar un puerto USB-C completo con todas sus capacidades de carga y transferencia. Para fabricantes de portátiles econômicos, esta diferencia de costo se traduce directamente en precio final para el consumidor.

Algunos fabricantes han comenzado a ofrecer adaptadores y hubs que permiten conectar dispositivos USB-A a puertos USB-C, lo que ha extendido la vida útil práctica del estándar sin necesidad de mantener el conector físicamente presente en los dispositivos más delgados.