La industria satelital atraviesa una crisis de lanzamientos que mantiene en vilo a las principales compañías del sector. Durante los últimos tres años, un promedio de 270 cohetes orbitales han despegado desde la Tierra cada año, más del triple que hace apenas una década. Sin embargo, paradójicamente, la disponibilidad de lanzamientos se ha vuelto cada vez más restringida.

Según Caleb Henry, director de investigación de Quilty Space, las compañías satelitales repiten una consigna cada vez más urgente: “¿qué sucede si los cohetes Falcon dejan de volar?”. SpaceX, la empresa casi exclusivamente responsable del aumento en la disponibilidad de lanzamientos durante la década de 2020, ha señalado que tiene la intención de reducir sus operaciones de Falcon 9 lo más rápido posible para dar paso a su próxima generación de vehículos.

Si la situación es alarmante ahora, hay razones para creer que podría empeorar en los próximos dos a cuatro años. Los factores que impulsan esta escasez son múltiples, pero la preocupación principal radica en la dependencia extrema de un solo proveedor. Cuando SpaceX reduce operaciones, no hay alternativa inmediata para las compañías que necesitan poner sus satélites en órbita.

Para América Latina, esta crisis tiene implicaciones directas. Varios países de la región han invertido en constelaciones satelitales propias o dependen de servicios satelitales para conectividad en zonas rurales donde las telecomunicaciones terrestres no llegan. Cualquier escasez en lanzamientos afecta los plazos de despliegue y los costos de estos proyectos.