SpaceX lanzó el primer vuelo de prueba de su cohete Starship V3 y su propulsor Super Heavy desde las instalaciones de Starbase, en el sur de Texas. El vehículo, impulsado por 33 motores de metano, despegó a las 5:30 de la tarde, hora local, y completó la separación de etapas según lo previsto. El propulsor Super Heavy, sin embargo, se perdió durante la maniobra de retorno, un resultado que SpaceX había anticipado como posible en esta fase de desarrollo.

El vuelo marca un hito en el programa Starship, que busca desarrollar el cohete más grande y potente jamás construido. Con una altura superior a los 120 metros, el Starship V3 es capaz de cargar más de 100 toneladas métricas de carga útil, lo que lo convierte en una plataforma de lanzamiento sin precedentes para misiones tanto comerciales como científicas.

Para la NASA, que ha contratado a SpaceX para utilizar una versión del Starship como módulo de descenso en el programa Artemis, el resultado del vuelo proporciona datos valiosos. La agencia espacial monitorea de cerca cada prueba del vehículo, ya que su éxito o fracaso tiene implicaciones directas para el calendario de regreso humano a la Luna.

América Latina observa el desarrollo del Starship con interés particular. La capacidad de cargar cargas útiles masivas a bajo costo podría transformar el acceso regional al espacio, haciendo viable la puesta en órbita de satélites de observación terrestre y comunicaciones desde puertos espaciales que algún día podrían establecerse en territorios latinoamericanos.