Valve publicó una versión actualizada de su Steam Controller, el periférico que revolucionó la forma de jugar en PC cuando se lanzó originalmente. La nueva iteración mantiene la esencia del diseño original: trackpads en lugar de sticks tradicionales, botones hápticos y conectividad wireless.

La review de Ars Technica señala que el controlador sigue siendo técnicamente impresionante, con una precisión que supera a muchos controles tradicionales en juegos de apuntar. Los trackpads ofrecen una granularidad que los sticks no pueden igualar, y la integración con Steam Input permite configuraciones casi ilimitadas.

Sin embargo, el problema del Steam Controller nunca fue el hardware sino el contexto. Sin una Steam Machine que ofrezca una experiencia de juego en salón clara y optimizada, el controlador queda en tierra de nadie: demasiado extraño para jugadores casuales y demasiado PC para consumidores que buscan simplicidad.

El cargador drop-in del dispositivo, que permite cargar el controlador sin cables, fue objeto de una advertencia de seguridad esta semana después de que casi causara un incendio en el hogar de un periodista. Las autoridades reguladoras abrieron una investigación sobre el incidente.