Cerebras, el fabricante de chips diseñado específicamente para cargas de trabajo de inteligencia artificial, reveló en documentos financieros públicos que la empresa estuvo al borde del colapso en sus primeros años de operación. Según las cifras, la compañía quemaba aproximadamente 8 millones de dólares mensuales, una tasa de gasto que habría llevado a la quiebra en menos de dos años sin nuevas inyecciones de capital.
La empresa finalmente encontró su modelo de negocio proporcionando hardware a laboratorios de investigación y agencias gubernamentales que necesitan capacidad de cómputo masivo para entrenar modelos de inteligencia artificial. A diferencia de Nvidia, que diseña GPUs de uso general, Cerebras apostó por un chip del tamaño de una oblea que ofrece rendimiento integrado sin necesidad de conectar múltiples procesadores.
La valoración de 60.000 millones de dólares que Cerebras alcanzó en su última ronda de financiación refleja el creciente interés de inversores en alternativas a los chips de Nvidia para inteligencia artificial, un mercado dominado por la compañía verde pero donde los clientes buscan opciones que puedan ofrecer tiempos de entrenamiento más cortos.
El Chasqui
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.