La R9350E, ese es el nombre del nuevo modelo, no es solo un ejercicio de sostenibilidad sino también de ingeniería extrema. Para mover 330 toneladas de acero y roca sin combustión interna, Liebherr ha desarrollado un sistema de baterías personalizado que combina celdas de última generación con un sistema de recuperación de energía cinética que se activa cada vez que la máquina frena o baja la cuchilla.

El rendimiento es impresionante: 17 metros cúbicos de roca por palada, la misma capacidad que los modelos diésel más grandes de la competencia, pero con un coste operativo hasta un 40 por ciento inferior según las estimaciones de la compañía. En un sector donde el combustible representa hasta un tercio de los costes totales de explotación, la transición a lo eléctrico se ha convertido en una prioridad estratégica.

Liebherr ya ha recibido pedidos de minas en Chile, Australia y Canadá, regiones donde las restricciones ambientales a las emisiones en zonas urbanas están presionando a las empresas mineras a electrificar sus flotas. La empresa alemana planea entregar las primeras unidades a finales de 2027.