Foxconn, el fabricante taiwanés más conocido por ensamblar iPhones para Apple, se ha convertido en el socio estratégico exclusivo de Nvidia para la cadena de suministro de los equipos necesarios para la plataforma Vera Rubin, la próxima generación de chips de IA de la empresa estadounidense. El acuerdo refleja cómo Nvidia ha logrado convertir a sus proprios proveedores en extensiones de su ecosistema.

Nvidia es el cliente más codiciado del momento. Es el pegamento de la inteligencia artificial: invierte miles de millones en startups de IA, fornece los GPU más deseados del mercado y establece alianzas estratégicas que condicionan el desarrollo de todo el ecosistema. El acuerdo con Foxconn es la última demostración de hasta dónde llega su influencia.

La plataforma Vera Rubin promete superar a la actual H200 en rendimiento de entrenamiento e inferencia, consolidando a Nvidia como el referente indiscutible del sector. Mientras tanto, Intel está virando su negocio hacia los Xeon para centros de datos y las acciones de ARM alcanzaron máximos históricos tras presentar su propio procesador para cargas de trabajo de IA.

La diferencia fundamental entre Nvidia y sus competidores es que la empresa no solo vende tecnología, sino que construye ecosistemas. Sus parceiros invierten en ella porque no tienen opción: quien quiere participar en el mundo de la IA necesita los chips de Nvidia, y ahora también necesita alinearse con su cadena de suministro.