Texas Instruments ha presentadosu primera calculadora gráfica insignia en varios años con la TI-84 Evo, un dispositivo que busca modernize una línea de productos que ha sido prácticamente inmutable durante más de una década mientras el resto del mundo de la electrónica de consumo evolucionaba a pasos agigantados.

La nueva calculadora incorpora por primera vez una pantalla a color de alta resolución, un procesador de 400 MHz — cinco veces más rápido que el de la TI-84 Plus CE original — y un puerto USB-C para carga y transferencia de datos. El cambio a USB-C es particularmente significativo para los estudiantes, que ya no necesitarán el cable propietario de Texas Instruments para conectar la calculadora a un ordenador.

A pesar de las modernizeaciones de hardware, Texas Instruments ha mantenido una decisión que ha generada críticas recurrentes: el dispositivo no incorpora conectividad WiFi ni funcionalidades de internet. La empresa ha argumentado que mantener la calculadora como un dispositivo aislado garantiza un entorno de examen más controlado y reduce los riesgos de trampa. Sin embargo, críticos señalan que esa misma lógica ha convertido a la TI-84 en un producto cuyo diseño pedagógico está cada vez más desactualizado frente a las capacidades de los teléfonos inteligentes que los estudiantes llevan en el bolsillo.

El mercado de calculadoras gráficas ha sido sistemáticamente desafiado por aplicaciones de smartphone que ofrecen funcionalidades equivalentes o superiores por una fracción del precio. Desmos, GeoGebra y otras plataformas educativas basadas en web han ganado tracción en aulas donde los profesores pueden proyectar gráficos en una pizarra digital, pero las restricciones de uso en exámenes estandarizados han mantenido a Texas Instruments como el estándar de facto.

Para América Latina, la llegada de la TI-84 Evo plantea preguntas sobre accesibilidad. Las calculadoras Texas Instruments pueden costar entre 100 y 150 dólares en Estados Unidos, un precio prohibitivo para estudiantes en muchos países de la región donde el salario mínimo diario no alcanza esa cantidad. Varios programas de instituciones matemáticas en universidades latinoamericanas han explorado alternativas basadas en software libre, pero la persistencia de los requisitos de calculadora en exámenes de ingreso y materias clave mantiene la demanda del dispositivo.