El vuelo circumlunar de Artemis II ha logrado algo que no ocurría desde diciembre de 1972: llevar seres humanos más lejos de la Tierra que nunca antes en la historia. La nave de la NASA rompió el récord de distancia cósmica establecido por Fred Haise y sus compañeros de la misión Apolo 17, aunque en esta ocasión la marca fue superada por apenas unos kilómetros y por razones que tienen más que ver con la mecánica celeste que con las capacidades de la nave.

Fred Haise, que a sus 91 años sigue activo y comprometido con el programa espacial estadounidense, ha expresado públicamente su alegría porque su récord de más de medio siglo finalmente haya sido superado. En declaraciones recogidas por Ars Technica, Haise señaló que nunca concibió su marca como un techo permanente, sino como un paso en un journey que esperaba fuera continuo. Que otros astronautas viajen más lejos es exactamente lo que él desea ver, dijo.

La coincidencia del récord se debe a que la luna se encontraba más lejos de la Tierra de lo habitual durante el sobrevuelo de Artemis II, un fenómeno conocido como apogeo lunar que ocurre mensualmente pero que este mes alcanzó una distancia particularmente significativa. Los controladores de la misión habían calculado la trayectoria para aprovechar esta configuración, maximizando la distancia recorrida sin cambiar los objetivos principales de la misión.

Con Artemis II, la humanidad está sentando las bases para el regreso permanente a la luna y eventualmente para misiones a Marte. El hecho de que el récord de distancia fuera roto no es solo un logro técnico, sino también un recordatorio de que la exploración espacial es un esfuerzo generacional que depende de que cada nueva tripulación supere lo hecho por la anterior.