La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos emitió una orden que prohíbe la importación de routers portátiles que no cumplan con requisitos de seguridad recién introducidos, en una medida dirigida a reducir los riesgos de ciberseguridad associados a dispositivos de red de bajo costo. Sin embargo, la resolución excluye explícitamente a teléfonos inteligentes con capacidad de punto de acceso móvil, lo que genera críticas sobre la coherencia del marco regulatorio.

La norma exige que los routers importados cuenten con certificaciones de seguridad específicas y pasen pruebas de vulnerabilidad estandarizadas. Los fabricantes de routers portátiles argumentan que los criterios aplicados son técnicamente inviables para dispositivos de bajo coste, lo que efectivamente prohíbe la venta de la mayoría de equipos asequibles en el mercado estadounidense.

La exclusión de teléfonos inteligentes se debe a que la FCC considera que estos dispositivos ya pasaron por procesos de certificación más estrictos para su admisión al mercado. Sin embargo, múltiples estudios han demostrado que la función de hotspot en teléfonos presenta superficies de ataque similares a las de routers dedicados.

Para el mercado latinoamericano, donde muchos usuarios dependen de routers portátiles para conectividad en áreas donde la infraestructura de telecomunicaciones es limitada, esta regulación podría afectar la disponibilidad y el precio de equipos. Los distribuidores en la región que importan equipos de Estados Unidos tendrán que ajustar sus inventarios para cumplir con los nuevos estándares.