La Alcaldía de Seattle ha lanzado un torpedo a los planes de expansión de los grandes centros de datos en la ciudad. La Concejal Katie Wilson anunció públicamente que su administración está considerando imponer una moratoria a la construcción de nuevas instalaciones de este tipo, tras recibir solicitudes formales de cuatro empresas que buscan levantar cinco centros de datos de gran escala en el área metropolitana.
El detonante de la decisión fue un informe interno que reveló el interés de las compañías por conectar cargas masivas a Seattle City Light, la utilidad eléctrica municipal. Los cálculos internos indican que la demanda combinada de los cinco proyectos propuestos superaría la capacidad actualmente disponible, lo que obligaría a la ciudad a realizar inversiones significativas en infraestructura de transmisión antes de poder atender esas solicitudes.
Wilson citó preocupaciones tanto económicas como ambientales. Desde el punto de vista financiero, Seattle City Light tendría que asumir costes de ampliación de subestaciones y líneas de distribución que podrían trasladarse a los contribuyentes. En materia ambiental, el incremento del consumo eléctrico derivado de los centros de datos implica mayores emisiones, particularmente si la energía no proviene exclusivamente de fuentes renovables.
La propuesta de Seattle se enmarca en un debate más amplio que está sacudiendo a varias ciudades estadounidenses. Un informe reciente reveló que cerca del cuarenta por ciento de los centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos enfrentan retrasos significativos, en muchos casos debido a las limitaciones de la red eléctrica. Las grandes tecnológicas, que han convertido los centros de datos en piezas centrales de su infraestructura de inteligencia artificial, se están encontrando con que las comunidades locales no siempre están dispuestas a absorber el impacto de esas construcciones.
Para América Latina, el caso de Seattle ofrece un anticipo de los desafíos que podrían enfrentar ciudades como São Paulo, Bogotá o Ciudad de México conforme se expanda la demanda de capacidad de cómputo para inteligencia artificial en la región.
El Chasqui
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