La actualización pasó relativamente desapercibida entre los grandes anuncios de las tecnológicas de esta semana, pero sus implicaciones son significativas. Google publicó una nueva versión de su política de privacidad en la que incluye una cláusula que autoriza explícitamente el análisis de contenido de Gmail para fines publicitarios, siempre que el usuario haya activado la función de Inteligencia Personalizada.
La compañía sostiene que la mayoría de los usuarios ya comparten datos similares con múltiples servicios gratuitos y que el cambio simplemente refleja prácticas ampliamente extendidas en la industria. Los críticos, sin embargo, apuntan que el correo electrónico contiene información considerablemente más sensible que las búsquedas web o el historial de navegación.
La nueva política también plantea interrogantes sobre cómo se implementa técnicamente el análisis. En el pasado, Google ha utilizado inteligencia artificial para clasificar correos electrónicos con fines de filtrado y organización, pero hacerlo con fines publicitarios implica un nivel de procesamiento diferente y potencialmente más intrusivo.
El Chasqui
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