Uber y Pony.ai han firmado un acuerdo estratégico para llevar 2.000 vehículos autónomos a ciudades europeas, marcando la primera expansión significativa de servicios de robotaxi en el continente. El plan contempla el despliegue en varias capitales europeas a partir del año próximo, con Londres, París y Madrid entre las ciudades candidatas para recibir las primeras unidades.
Pony.ai, respaldada por Toyota y varios fondos soberanos asiáticos, ha acumulado más de 15 millones de kilómetros de autonomía conducida sin conductor en China y Estados Unidos. La empresa utiliza una combinación de sensores lidar y cámaras de alta resolución que le permiten operar en condiciones de visibilidad reducida y tráfico denso.
El modelo de negocio que Uber propone para Europa difiere del que utilizan las empresas tradicionales de taxi. En lugar de poseer los vehículos, Uber ofrecería la plataforma de gestión de flotas mientras Pony.ai se encarga de la fabricación y el mantenimiento de los coches. Los ingresos se compartirían según un esquema que ambas compañías han mantenido en reserva.
Las autoridades de transporte europeas han recibido el anuncio con cautela. Los reguladores de varios países han señalado que necesitan tiempo para evaluar los protocolos de seguridad antes de conceder los permisos necesarios. Organizaciones de trabajadores del sector del taxi han expresado su preocupación por el impacto en el empleo.
El Chasqui
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