En un giro notable para un empresario que construyó parte de su fortuna sobre la energía solar, Elon Musk ha abandonado la solar terrestre como fuente de alimentación para sus proyectos de inteligencia artificial. xAI, la compañía de IA del magnate, ha adoptado los motores de gas natural como columna vertebral de sus operaciones, mientras SpaceX acelera el desarrollo de estaciones solares en órbita.
La estrategia solar de Musk ahora se concentra exclusivamente en el espacio. Los documentos de SpaceX revelan planes para desplegar estructuras solares en órbita terrestre baja, diseñadas para captar radiación solar sin las limitaciones atmosféricas que reducen la eficiencia en tierra. La empresa argumenta que la energía solar espacial representa el futuro de la alimentación de centros de datos de alta capacidad.
Para América Latina, esta decisión tiene dimensiones relevantes. La región alberga algunos de los mayores mercados de energía solar del mundo, con instalaciones en Chile, México e Brasil que compiten entre los más eficientes del planeta. Si las empresas de Musk consolidan su apuesta por la infraestructura orbital, los países latinoamericanos podrían convertirse en escenarios secundarios en la competencia por la energía limpia para IA.
Al mismo tiempo, el giro hacia el gas natural como fuente de alimentación inmediata de los centros de datos de xAI contrasta con los compromisos ambientales que Musk ha promovido públicamente. Esta tensión entre el discurso sobre energías renovables y la práctica real de sus empresas constituye uno de los debates más intensos en la industria tecnológica actual.
El Chasqui
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