El FBI solicitó acceso casi en tiempo real a las redes de lectores de matrículas que monitorean la ubicación de millones de vehículos en Estados Unidos. La solicitud forma parte de una tendencia más amplia de las agencias gubernamentales estadounidenses que buscan expandir sus capacidades de vigilancia sin nuevas autorizaciones legislativas.

Los lectores de matrículas automáticamente capturan imágenes de vehículos y las registran junto con la ubicación y el momento de la captura. Estas redes son mantenidas por empresas privadas y han crecido significativamente en los últimos años, creando bases de datos masivas de movimientos de vehículos.

La petición del FBI ha generado preocupaciones entre los defensores de la privacidad. Organizaciones como la ACLU argumentan que el acceso sin orden judicial a estos datos permite al gobierno rastrear los movimientos de personas sin tener que demostrar causa probable, lo que constituye una violación de la Cuarta Enmienda.

Además de la solicitud del FBI, esta semana se conoció que agentes federales arrestaron a dos hombres accusedos de crear miles de imágenes deepfake de abuso sexual sin consentimiento, y que Google publicó un exploit funcional para una vulnerabilidad no corregida en Chromium que permite a sitios web ejecutar código persistente en los dispositivos de los usuarios.