La alianza entre OpenAI y Apple, presentada como un punto de inflexión en la batalla de la inteligencia artificial móvil, enfrenta dificultades técnicas y tensiones entre ambas empresas según fuentes conocedoras del acuerdo. Informantes indican que los equipos de OpenAI consideran que la integración implementada por Apple no aprovecha la capacidad completa del modelo y que las restricciones impuestas por la empresa de Cupertino han resultado en una experiencia degradada para el usuario.

El acuerdo, sellado en la conferencia WWDC con la presencia del CEO de OpenAI, Sam Altman, preveía que ChatGPT estaría profundamente integrado en el sistema operativo de Apple como un motor de IA para funciones como la redacción de correos, la síntesis de documentos y las consultas generales. Sin embargo, los límites impuestos por Apple a la cantidad de datos que pueden enviarse a servidores externos habrían obligado a OpenAI a simplificar significativamente sus modelos.

Apple ha defendo su estrategia de integración gradual, señalando que las restricciones de privacidad y seguridad son innegociables y que la experiencia actual es solo una primera versión. La empresa ha enfatizado que su enfoque contrasta con el de competidores que han lanzado integraciones de IA más amplias pero con menores garantías para el usuario.

Analistas del sector señalan que la relación entre ambas compañías es asimétrica: Apple puede sobrevivir sin OpenAI, pero OpenAI necesita desesperadamente canales de distribución masiva como los que ofrece el ecosistema Apple. Esa asimetría explicaría la frustración de los equipos de OpenAI con los términos de una alianza que no han podido negociar en condiciones de igualdad.